INTRODUCCION

    Amanece sobre un pequeño poblado numida a casi una semana de marcha de Cartago. La quietud del alba se ve rota por el ruido de los martillos sobre los clavos, clavos que atraviesan la carne para hundirse en la madera. Los gritos de dolor de los hombres acompañan a los martillazos, en la diminuta plaza del pequeño poblado, a la vista de todos sus habitantes, tres hombres, vestidos con bastas tunicas de lino hechas jirones y con el peinado tipico de los bereberes, estan siendo clavados en unas cruces por soldados con tunicas escarlatas y armaduras de cuero. Un oficial, un hombre serio y curtido, dirige la ejecucion sin pestañear, mientras un pequeño grupo de jtres ovenes oficiales no puede disimular su asco y su horror. Dos de ellos no pueden reprimir la nausea y se inclinan sobre sus caballos para vomitar, incapaces de enfrentarse a la realidad de la verdadera fuente del poder de Cartago. Los tres jovenes nobles cartagineses son miembros de la Guardia Sagrada, un cuerpo selecto compuesto solo por miembros de la nobleza cartaginesa, y de hecho el unico cuerpo del ejercito que aun esta compuesto por cartagineses. Nuestres tres jovenes heroes (tiernos pimpollos de apenas veinte veranos) son Mialcar, que se mantiene erguido sobre su cabello y Amilcar y Magon, que se inclinan para expulsar su asco por la escena que estan presenciando.
    Los jovenes guerreros son miembros de familias del partido barcida, ansiosos de recuperar la gloria de Cartago. Mialcar es un devoto de Baal Merkat, Magon es un seguidor de los filosofos griegos y su hechiceria y Amilcar aun no se decide entre los diferenes dioses. Visten capas azules y cotas de anillos que les cubren casi todo el cuerpo, llevan espadas cortas, jabalinas y escudos de diana. Como hijos de la elite cartaginese hablan griego casi tan bien como su propio idioma y poseen grandes conocimientos de retorica, historia y filosofia.
    Sin embargo durante las ultimas semanas se han desenvuelto en un mundo a años luz de este. Un mundo de marchas de sol a sol, de feroces enemigos que atacaban por sorpresa y en el momento menos esperado, de comida dura, de poco agua. Han asistido a terribles acciones de represalia como la que acaban de presenciar. Nadie que les echara un vistazo reconoceria a los petrimetres de armadura brillante y ropas inmaculadas que salio de Cartago hace apenas dos meses. La expedicion punitiva contra las tribus numidas, una entre las muchas que se producen con regularidad para sofocar las revueltas de este pueblo levantisco. Al menos eso dirian los sufetas en su palacio de la Ciudad. Evidentemente Mialcar, Amilcar y Magon no piensan lo mismo.