MUERTE ENTRE LAS COLINAS

    Tras la victoria de los cinco guerreros sobre los bandidos en la aldea se celebra una fiesta donde los héroes son agasajados. Tao-ki advierte a los campesinos en términos muy serios que deben dar a los demás pueblos que sufrieron el pillaje de los bandidos lo que les corresponde de las provisiones rescatadas.

    Los siguientes días ven como el terreno se va elevando progresivamente. Las colinas son cada vez masLas colinas de la frontera Damali numerosas y mas altas, los bosques mas numerosos y tupidos, las áreas habitadas empiezan a ralear y concentrarse en los valles, un par de noches se ven obligados a dormir al raso, y una mañana se encuentran un gran roble lleno de fetiches de los  damali, el pueblo de los ciervos, incluyendo varias cornamentas de ciervo de tamaño prodigioso. Empieza a notarse cierto frió por las noches y por las mañanas, y los aventureros pasan un día entero de camino sin cruzarse con ningún otro viajero ni ver ninguna señal de ocupación humana, algo que deja anonadados a los kralorelanos, acostumbrados a las tierras ajardinadas de las llanuras donde se ve la mano del hombre por doquier y es raro ver mas de veinte árboles juntos. A los vorumai, especialmente a Tensui, el paisaje les recuerda a su tierra natal.

    Tras varios días sin ningún incidente digno de mención, una mañana mientras la comitiva esta moviéndose por un escabroso sendero entre las colinas, entre empinadas laderas cubiertas de árboles, Mecaroth y Tzi-li ven un penacho de humo a su espalda, y tras examinarlo atentamente ven que se trata de un incendio que se esta extendiendo en el bosque. Akira que esta al mando de la caravana, tras comprobar que el viento dirige el fuego hacia ellos en ese momento ordena a todos que apresuren la marcha por si acaso. Tan solo unos veinte minutos después, la aguda vista de Tzi-Li distingue otro siniestro penacho de humo alzándose a su izquierda. Akira aprueba la idea de Tensui de adelantarse en compañía de Mecaroth hacia un lugar que el guía llama "el salto del ciervo" donde un robusto puente de madera cruza una grieta. Ambos echan a correr con destino a ese lugar, pero cuando apenas han transcurrido quince minutos divisan un tercer penacho de humo que esta al este, justo en la dirección en la que van. Pese a todo deciden continuar, si acaso mas rápido aún.

   "esta bien, quedate si quieres quemarte"Cuando Akira y el resto del grupo ve la tercera señal de incendio, el pánico esta a punto de apoderarse de ellos. A su espalda el incendio ya se ha convertido en un frente de llamas que avanza sin oposición en una larga extensión y justo sobre ellos ocurre otro tanto, a su derecha no tienen mas que una empinada ladera ascendente. Solo queda correr hacia delante todo lo rápido que se pueda para escapar. Se abandona la litera de la princesa y esta es transportada por uno de los criados, Tzi-li organiza todo mientras Akira intenta convencer al testarudo yak de que apresure el paso. La bestia, aterrada por las llamas, se niega a dar un paso mas, y Akira le abandona con un grito lleno de frustración "esta bien, quédate si quieres quemarte" y distribuyen toda la comida posible entre los criados y ellos mismos y salen corriendo sin perder un instante mas, porque el olor a ceniza ya les esta llegando.

    Mientras tanto Mecaroth y Tensui han llegado ya al salto del ciervo, y ven para su alivio que el puente es robusto, esta en perfectas condiciones y el fuego aun esta lejos. Sin embargo, para no perder el tiempo mientras esperan, deciden desbrozar alrededor de ambos extremos del puente por si las moscas. Y entonces se desencadena la tragedia.

    De entre los arbustos salen un par de flechas que impactan a Tensui, aunque sin hacerle demasiado daño. De la vegetación a su espalda salen otras dos, ambas golpean a Mecaroth, y si bien la primera no le causa daño alguna, la segunda le traspasa el brazo de lado a lado y se queda allí, profundamente hundida. Mientras Tensui recoge su naginata, de entre los arbustos surgen cuatro individuos cubiertos con vestiduras negras, parecen ninjas pero llevan cimitarras, todas las cuales resplandecen con el fulgor de la magia. Tensui retrocede al puente y trata de mantener a sus enemigos a raya. Pero son demasiados para el, y aunque consigue acabar con uno, finalmente sucumbe ante tal superioridad numérica. Mecaroth, herido casi de muerte no solo no consigue extraerse la flecha sino que al intentarlo empuja el astil contra el humero y el dolor le hace dar un horrible grito y desvanecerse. Así perecieron Tensui, el orgulloso yamabushi, y Mecaroth el vagabundo. Los viles asesinos de la Mano Negra (pues tales son) remataron al hombre de Akem y arrojaron su cadáver por el salto del ciervo. Tensui había ido por delante como solía hacer. Pero lo que ambos encontraron tras el umbral de la muerte a ellos y solo a ellos corresponde decirlo.

    Sin embargo antes de morir Mecaroth presto un ultimo servicio a sus compañeros. Su estremecedor grito de dolor reboto entre las colinas hasta llegar a los entrenados oídos de Akira. y este se puso en marcha con Tzi-li a su lado, dejando la mayor parte de su armadura detrás. Los dos aventureros llega a un collado que domina el Salto del Ciervo justo a tiempo de ver como los asesinos arrojan el cuerpo de Mecaroth al abismo. Con calma se preparan y Akira utiliza sus conocimientos de hechicería para volar como las aves. Se alza tan alto que los asesinos no puedan verle y desciende tras ellos para tomarlos por sorpresa mientras Tzi-Li trata de llegar hasta el puente sin que le vean, cuando llega junto a el se oculta en una roca. Al poco llega el resto de la comitiva con Ota Saru al frente, y al ver la situación, decide que el, Tao-ki, y uno de los criados armado apresuradamente.

    Akira se desliza sigilosamente hasta aparecer justo detrás de uno de los seguidores de la Mano Negra y le golpea arrancándole el brazo con un certero golpe de su katana. Entonces salen los otros dos lanzando un grito de rabia. Inmediatamente Tzi-Li y los demás cargan contra los embozados, pero justo cuando pasan junto a dos grandes rocas estas resultan no ser tales y otros dos asesinos atacan a Ota Saru y Tao-ki por sorpresa.

    Pero Dioses y Dragones han dado la espaldo a los seguidores del monje loco, sus golpes fallan y sus detenciones también y en un abrir y cerrar de ojos todos perecen, salvo uno que se esfuma en una nube de humo.

    Sin embargo los aventureros no tienen tiempo de celebrar la victoria, porque el fuego avanza por doquier y amenaza con alcanzarles en cualquier momento. Se ven forzados a tomar un sendero que desciende por la ladera y parece conducir a un rió. Finalmente llegan junto al rió, pero ven que no pueden cruzarlo y no les queda otro remedio que remontarlo hasta alcanzar un vado. Cuando comienzan a cruzarlo empiezan a formarse remolinos a ambos lados del vado y a cada lado aparecen dos curiosas criaturas. Tienen manos de rana yTienen manos de rana y conchas de tortuga conchas de tortuga. Son de la altura de un hombre, y hablan con voces roncas y desagradables empezando a exigir un peaje por el paso. La comitiva esta totalmente rodeada y bloqueada. Tzi-li, conocedor de las antiguas leyendas, reconoce a estas criaturas como kappas unas criaturas terriblemente mágicas de las aguas. Son malvados y crueles pero fieles a su palabra y además terriblemente ceremoniosos. Uno de los trucos para enfrentarse a ellos es hacerles una reverencia, ya que invariablemente responde a la misma, lo que hace que parte del agua que llevan en una depresión en su cabeza se derrame, y disminuya su fuerza en la misma medida. Si un kappa pierde toda su agua queda totalmente indefenso y sin fuerzas. Desgraciadamente estos están en el agua y este truco no sirve. Afortunadamente Tzi-li recuerda que estos seres sienten una terrible debilidad por los pepinos y logra convencerles de que les dejen al guía, Akira y él mismo ponerse a buscar unos cuantos para entregárselos de peaje.

    Ninguno de ellos tiene mucha suerte y tardan bastante en reunir pepinos suficientes. Mientras tanto el fuego se ha ido acercando y empiezan a experimentar los primeros efectos de la asfixia, pero consiguen contentar a los kappa a tiempo y cruzar al otro lado del rió. Unas horas después, mojados, agotados, exhaustos de cuerpo y espíritu, se sientan en un claro del bosque a lamerse las heridas y trazar planes.

    Han perdido dos magníficos compañeros, que estaban con ellos desde el principio, en la lejana Kaisen. Pero han de seguir adelante. Hablan brevemente de las opciones que tienen. Preguntan al guía si hay cerca alguna ciudad y este les dice que no muy lejos hay un pueblo de cierto tamaño. Discuten sobre la posibilidad de rescatar los cuerpos de Tensui y Mecaroth y convencer a una hipotética sacerdotisa de la Bendita Diosa de la Curación, Chan-Anh-Roh de que son dignos de volver de entre los muertos. Convencen a Ami-Shan para que les deje un par de días para hacerlo ("ni un minuto más"). Pero esa noche se les aparecen ambos en sueños indicando a sus compañeros aún vivos que no desean volver.

    A la mañana siguiente los aventureros continúan su camino con el corazón compungido, preguntándose una y otra vez cual fue el error que cometieron. después de tantas aventuras y peligros, han perdido a dos compañeros. Y lo que es peor, parece que la secta de asesinos mas peligrosa de todo el mundo va tras ellos, y según Tao-ki han escapado de puro milagro, si la mitad de lo que se dice de la Mano Negra es cierto.

    Con sombríos pensamientos en sus mentes y siniestros presagios en sus corazones, nuestros amigos llegan al pueblo mencionado por el guía, casi una pequeña ciudad en realidad. Se acomodan en una posada y empiezan a reorganizarse mientras Ami-Shan, que no oculta su desdén ante la capacidad de Akira como líder, empieza a buscar luchadores que reemplacen a los caídos.

Fa-Mu-Lan    Casi enseguida se encuentra con Fa-Mu-Lan, en la que descubre un espíritu afín. Se trata de una bellísima guerrera, seguidora de la diosa Yelorna, hija de Yelm y Ernalda. Lleva varias semanas en este lugar, ya que pese a sus grandes dotes y capacidades marciales, los empleadores potenciales (sobre todo comerciantes que se van a introducir en las tierras de los damali), prefieren contratar a hombres. Ami-Shan la contrata en cuanto la ve despachar uno tras otro a tres de los otros candidatos. Como no hay mucho donde elegir entre el resto de los mercenarios en busca de empleo, Ami-Shan, escoltada por Mu-Lan se dirige hacia el tribunal local para exigir al magistrado uno de sus hombres, en virtud del salvoconducto imperial que lleva.

    Sin embargo el magistrado no esta muy por la labor teniendo en cuenta el actual estado de emergencia con la plaga en Kuchawn, la gente de la luna en las colinas, ciertos incidentes con los damali...

    Pero tiene algo que podría interesar a la joven dama, un vil extranjero al que encontraron sin papeles, y arrestaron mientras decidían que castigo impartirle. El individuo en cuestión llevaba entre sus efectos personales varias armas y una armadura. además tiene cicatrices propias de un soldado. Las dos mujeres descienden a los calabozos acompañadas del mandarin y dos de sus alguaciles. allí conocen a Agnus, un teshnano hosco y silencioso, con el rostro desfigurado por horribles cicatrices. Ami-Shan le expone lo que espera de él y le dice que se trata de una tarea muy peligroso. El teshnano solo pregunta si le devolverán sus cosas y cuanto le pagaran. Tras oír las respuestas de la guerrera kralorelana, responde afirmativamente.

    En la posada Ami-Shan presenta a los aventureros las nuevas "adquisiciones". El teshanano no parece caer bien a nadie. Al contrario que los kralorelanos, los teshnanos no guardan relación cultural alguna con los vorumai, y estos desprecian a aquellos como una raza inferior. La actitud del teshnano no ayuda demasiada. Mu-Lan, con sus brillantes armas y armaduras desatan otro tipo de reacciones de las que se cuchichean entre risitas malévolas. Al verla junto a Ami-Shan, dos mujeres, jóvenes, hermosas e independientes, algunos malvados empiezan a recordar los infundíos que circulan sobre las guerreras vírgenes de las estrellas, las "hijas de Yelm". Otras almas menos malévolas y mas melancólicas comentan que parece la media naranja de Tensui. Los dioses son crueles.

    Al día siguiente la comitiva inicia la marcha, una vez mas. Ami-Shan ha disfrazado a la princesa como si fuera un muchacho, y ahora ella camina entre ellos como una mas. Brinca de un lado a otro, con su monito subido sobre su hombro, contenta de escapar por fin al confinamiento del palanquín.

    El viaje esta llegando a su fin, el tercer día de viaje tras abandonar el pueblo, la comitiva decide hacer un ultimo esfuerzo para llegar a un puesto de guardia que es la ultima parada antes de llegar al valle de las tres doncellas, el lugar donde esperan encontrarse con los damali para que la princesa An-Shu-Ki lleve a cabo el ritual damali de mayoría de edad. La comitiva recibe una bienvenida fría en el austero torreón. El jefe del puesto, un tal Yu-ki les acomoda en el piso de abajo, justo junto a la chimenea, única comodidad que proporciona el austero puesto de guardia, pero a los viajeros no les importa, porque por fin su viaje esta llegando a su fin. Al día siguiente abandonan rápidamente el torreón nada mas llegar el alba para contemplar el valle, y con una canción en los labios, empiezan a bajar por el camino.

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GLORANTHA

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