LOS CAMINOS DE KRALORELA

 

    La comitiva de la princesa empieza a adentrarse en la "Kralorela profunda", el país de los arrozales, los diques y los canales de irrigación. Lo que mas extraña a los viajeros los primeros días es lo desiertos que están los caminos. La plaga parece haber ahuyentado a los viajeros y hace que los lugareños recelen de los forasteros. De hecho durante el viaje se encuentran con un grupo de personas harapientas que huyen de ellos y se ocultan en los lindes del camino.

    Unos días después de su salida se detienen a comer en una taberna que se encuentra en lo alto de una colina. Desde la colina puedeUna de las sacerdotisasn ver que bajo ella se extiende un campo lleno de amapolas hasta llegar a un río que hace una curva y en cuya rivera gran cantidad de sauces. Uno de ellos parece especialmente viejo y venerable. En sus ramas cuelgan multitud de tiras de papel. Cuando preguntan al posadero que son, este les dice que son promesas de amor, ya que bajo las ramas del Arbol de los amantes hay una capilla de U-li-ria, la diosa del amor. Según la leyenda bajo el Gran Sauce se suicidaron dos amantes desgraciados y por eso el campo siempre esta cubierto de amapolas. Las tiras de papel son promesas de amor que los devotos escriben y las sacerdotisas cuelgan de las ramas del árbol. Según la tradición tales promesas siempre se cumplen.

    Tomoyuki y Tensui deciden acercarse al santuario y el primero compra a las sacerdotisas todas hermosas jóvenes casi adolescentes, uno de las tiras de papel donde escribe su voto. Tensui pregunta si puede poner como voto "encontrar el verdadero amor". El recio soldado, que no ha cedido ante los tifones de las Islas Orientales, ni ante los hijos de Shorga, que se ha enfrentado con demonios y asesinos en medio de la noche, enrojece como una ciruela cuando las jóvenes sacerdotisas le dicen con voz melosa que los votos se deben hacer por amores que ya existen, pero que "estarán encantadas de ayudar a un chico tan dulce de otras maneras". El siempre contenido Tensui consigue rechazar tan tentadora oferta.

    El viaje continua y la noche siguiente, cuando se acerca ya el anochecer una densa niebla amenaza con cubrirlo todo. Mientras los guerreros empiezan a hablar sobre como disponer un campamento para pasar la noche. Entonces uno de ellos ve un punto de la luz entre la niebla. Tras muchas discusiones deciden que Tensui y Tomoyuki vallan a investigar, y que Akira les seguirá disimuladamente. Tras caminar un kilometro o así descubren que el punto de luz oscilante es un posadero con un farol, que ha salido a buscar a los viajeros que haya en el camino para que no se pierdan. Tras hablar con el deciden ir en busca de la princesa y su comitiva.

    La posada esta casi vacía, solo hay un grupo de tres mercaderes jugando, un monje meditabundo y una muchacha solitaria. Tras acomodar a la princesa y devorar una cena suculenta con gran cantidad de caldo, la mayoría de los aventureros se retira a susLa amante de Saru habitaciones a pasar la noche. Solo Ota Saru se queda conversando con la muchacha, que dice llamarse May-Lin y ser hija de un erudito muerto recientemente. Tiene junto a si un macuto del que sobresalen los extremos de varios libros, ya que viene de Chang-Tsa, de comprar libros para venderlos de nuevo en su pequeña ciudad, como hacia con su padre. Tenían la costumbre de alojarse siempre en esta posada. La muchacha parece muy tímida e inocente, también es bastante hermosa, así que Ota decide jugar sus cartas con ellas, y finalmente consigue que le lleve a su habitación y pasar una noche de pasión.      

    Mientras los demás toman caldo y se calientan con el fuego, las mantas y de otras maneras, Akira pasa la noche en el exterior, recelando alguna trampa, pero al ver que no pasa nada, se arrebuja en su capa y trata de dormir algunas horas.

    El alba llega cálida y luminoso disipando los últimos zarcillos de niebla. Y con el alba llega el estupor. La posada esta en ruinas, sin techo y con gran parte de sus paredes caídos. Los aventureros, sin saber ni que hacer ni que pensar deciden irse de allí lo antes posible. Con una excepción, Ota Saru dice que el no se va hasta que vuelva May-Lin, lo cual sucederá en cualquier momento. Finalmente sus compañeros tienen que llevárselo por la fuerza y la comitiva se aleja de la colina de la posada a paso ligero.

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