LA BATALLA CONTRA EL HUAN-TO

     Pasan otras dos tranquilas estaciones, pese a ser las mas duras del año, que nuestros amigos pasan entregadas a sus estudios y a sus deberes cada vez mayores. Así entrenan tripulaciones, reparan barcos, rezan a sus dioses, ayudan a levantar templos, y sobre todo combaten a las hordas de shikome merodeadores.

    El año recién acabado no ha sido muy bueno. La cosecha no ha dado muchos excedentes y aunque en Zom-an no se pasa hambre no hay arroz para regalar. Los demonios que habitan aun gran parte de la isla lo saben y las incursiones se han endurecido con la llegada de la primavera, ya que la caza no les proporciona todos los víveres que necesitan. Además la ocupación humana de la isla la hace mas rara cada día.

     Finalmente los hechiceros y sacerdotes han descubierto gracias a la magia que uno de los huan-to de las Marismas Negras va a lanzar un asalto en toda regla para saquear los graneros de varias aldeas cercanas a las mismas. Es una oportunidad de oro para acabar con uno de los señores Huan-to de las marismas. Así que le han preparado un recibimiento digno de el, una emboscada que permitirá aniquilar sus fuerzas por completo y acabar con el mismo monstruo. Después la idea es tomar su fortaleza, acabar con los supervivientes de sus fuerzas  y si es posible utilizarla de puesto avanzado en los pantanos. La operación se desarrollara así. Las fuerzas principales al mando de Anawa Kanshei en persona emboscaran a las tropas del huan-to en una hondonada y le obligaran a retirarse. Se espera que el monstruo sacrifique deliberadamente a una parte de sus fuerzas para huir él, como es común en estas criaturas. Cuando huya por la ruta mas apropiada se encontrara con otro grupo de guerreros al mando de Akechi Shingen y de nuevo se supone que sacrificara a una parte significativa de sus fuerzas para ponerse a salvo. Entonces solo podrá replegarse campo a través y allí es donde le esperaran las fuerzas al mando de Imai Tomoyuki, compuestas por Imai, los demás aventureros, otros 6 samuráis, 30 ashigarus (soldados) con yaris (lanzas) y 20 yamabushis al mando de Tensui. Además llevara, como el resto de las tropas, un tambor kaito[i] y dos hombres para llevarlo y tocarlo.

    Todo esto se le comunica a Imai Tomoyuki en un consejo de guerra en el que han participado todos los capitanes, entre los que destacan Anawa Kanshei, Anawa Toshiro y Akechi Shingen. Imai esta muy orgulloso de que se haya confiado en el para tan importante misión. Sin embargo pronto averigua que no es oro todo lo que reluce, pero decide guardar este conocimiento en secreto.

    Imai Tomoyuki se reúne con sus compañeros, incluido el recién llegado Mecaroth que ha vuelto de forma misteriosa y acompañado de una mujer que ha presentado como su esposa, y que guarda silencio sobre sus aventuras en la lejana Trowjang. Imai Tomoyuki también solicita la asistencia de Tzi Li, el guerrero kralorelano al que conoció Akira en la fiesta de la cosecha.

    Imai discute con sus amigos la estrategia a seguir, se desplazan en secreto a la zona donde esperaran al huan-to y a sus tropas. El lugar es una delgada franja de bosque de ribera, compuesta por árboles parecidos a los álamos o los chopos, justo en el limite de los pantanos. Si el plan funciona tal y como esta previsto, llegaran solo un grupo de shikome agotados además del huan-to.

    Imai trata de averiguar todo lo posible sobre los temibles huan-to. Pide una vez mas ayuda a Akechi Tokuri, que le cuenta lo poco que sabe del tema y le promete hacer lo posible para ayudarle. Imai interpela a Tzi sobre los huan-to, lo cual reaviva en el guerrero de Kralorela dolorosos recuerdos. Una vez, cuando era mas joven e imprudente, Tsi y cuatro compañeros suyos, igual de imprudentes y jóvenes, decidieron emboscar a una de esas criaturas, los malvados entre los malvados, aquellos en los que la vileza del alma es tan grande que ha llegado a retorcer y corromper su misma carne. Siguiendo un soplo entraron en el Distrito de los Cuatro Vicios de la ciudad natal de Tzi Li, Wang Hua, y cayeron sobre el huan to por sorpresa cuando este volvía a su madriguera, pese a todo la bestia mato a dos compañeros de Tzi Li e hirió a los demás antes de que acabaran con él.  Los huan-to son hombres que han seguido la senda de Sekever[2] con tal fervor y entrega que no solo sus almas sino también sus cuerpos han cambiando reflejando la maldad que se ha apoderado de sus corazones. Son también conocedores de terribles secretos de magia negra.

    Negros presagios se ciernen sobre el animo de los aventureros tras oír las palabras de Tzi, pero no desfallecen y empiezan a trazar sus planes. deciden que colocaran en el centro a las yamabushis con sus arcos listos y a los ashigarus divididos en dos grupos de quince en las alas, los cuales permanecerán ocultos hasta el ultimo momento. El terreno esta en cuesto, lo que en principio les favorece, ya que se espera que los shikome estén en fuga desordenada al llegar. y se empalen ellos mismos en las lanzas. también preparan gran cantidad de flechas de fuego, para que con su luz, por tenue que sea, se ilumine el campo de batalla en la noche sin luna.

    Por fin llega el día fijado, y antes de que oscurezca las tropas de Tomoyuki se ponen en marchaShiko, la doncella de la muerte. Antes de llegar a su posición se encuentran con los dos hombres que llevan el tambor kaito, y descubren que hay alguien a quien no esperaban, junto a los dos músicos, hay una muchacha vestida con un kimono verde, que porta una naginata y lleva una mascara blanca ocultando su rostro. Su figura es menuda pero atlética, sus manos delicadas pero sus muñecas firmes, sus piernas finas y bien torneadas, tienen aspecto de haberse ejercitado a menudo. Sostiene su naginata con la misma seguridad que uno de los yamabushis de Tensui.

    Cuando Tomoyuki le pregunta por su nombre y sus intenciones, solo se digna a responder la primera pregunta: "Shiko", es su respuesta, que se puede traducir como "doncella de la muerte" en vorumai. Ceñudo Tomoyuki decide aceptar esta ayuda inesperada pero discretamente ordena a Ota Saru que no pierda de vista a la chica en ningún momento y la siga adonde vaya.

    Poco después y según el sol se va ocultando, nuestros amigos llegan a su posición y Tomoyuki hecha un ultimo vistazo al terreno y decide que se mantenga el despliegue original, ya que la forma de embudo del terreno favorecerá que todos los shikome se dirijan a la misma zona al huir, y tras hablar largo y tendido con Tensui, deciden que los toques del tambor kaito indiquen a las tropas cuando y como deben atacar. Un primer toque indicara que deben prenderse los braseros y encender en ellos las flechas de fuego. Un segundo toque indicara a las fuerzas ashigaru ocultas que deben pasar al ataque, para cerrarse sobre el enemigo. Se hace hincapié en que el objetivo principal no es matar a los shikome sino al Huan To. Una vez discutido hasta el ultimo punto, Tomoyuki ordena a todos que tomen posiciones y solo queda esperar.

    Unas horas después, el silencio de la noche es roto por el sonido de los tambores kaito, y los de oído mas fino llegan a oír algunos gritos y aullidos. Tras unos minutos estos sonidos cesan, y pasa una media hora de nuevo en silencio, hasta que se oye de nuevo el retumbar de los tambores, esta vez mucho mas cerca y también se oyen claramente los gritos de batalla y el silbido de las flechas. Imai y los demás deducen que esos sonidos deben ser los shikome enfrentándose a las fuerzas de los Akechi, y se disponen para recibir al enemigo en cualquier momento. Se tensan los arcos y se clavan flechas en la tierra para tenerlas mas a mano. Se cargan los arcos con flechas cuya punta esta envuelta en trapos aceitados para que prendan. Kasumi Akira lanza un poderoso conjuro de hechicería sobre su hoja, un enorme no-dachi que acaba de adquirir. Sus estudios durante los últimos meses en el arte de la hechicería le permiten lanzar conjuros mucho mas poderosos y duraderos y decide aprovechar al máximo esta ventaja. Tensos como las cuerdas de sus arcos, los guerreros aguardan.

    Por fin los de oído mas agudo empiezan a oír los primeros ruidos de carrera, y poco después, los de mejor vista distinguen entre las sombras las formas de hombros cargados de los shikome. En ese momento Tomoyuki ordena lanzar la primera descarga de flechas incendiarias. Las flechasUno de los arqueros samurais surcan el cielo nocturno como cometas que cruzan el firmamento. Al caer algunos proyectiles prenden fuego a árboles y arbustos y otras quedan clavadas en la tierra, creando una luz tenue e intermitente en la que se recortan las sombras de los shikome. Comienza a oírse el retumbar del tambor kaito, y como respondiéndole se empieza a oír un aullido escalofriante que intenta hacer presa en el corazón de los guerreros. El sonido del tambor les ayuda a combatirlo, pero a algunos les flaquea el animo, entre ellos Kasumi Akira, y a : ¡¡Imai Tomoyuki!!. Afortunadamente para ellos, nadie puede verlo porque de inmediato Tensui ordena cargar a sus yamabushis, y con ellos ataca la enigmática Shiko y su "protector" Ota Saru. Casi de inmediato los monjes guerreros chocan con los primeros shikome, criaturas pequeñas y miserables, muchas de las cuales están totalmente desarmadas, ante sus terribles naginatas empiezan a caer como moscas, pero su numero parece inagotable, aunque los vorumai no pueden ver claramente solo con la luz del fuego y luchan con alguna desventaja, sin embargo pronto queda claro que la habilidad de sus enemigos es casi nula, sin embargo tratan de aprovechar la ventaja de su numero al máximo. Siempre hay dos de ellos por cada uno de los guerreros y el que no combate intenta derribar a su oponente amarrándose a sus piernas. Sin embargo los yamabushis aguantan firmes y causan una mortandad terrible entre sus enemigos.

    Mientras tanto Tensui ordena que los tambores empiecen a tocar el segundo toque y los ashigarus salen de sus escondrijos y con gran precisión se colocan en ambos flacos del grupo de  yamabushis encerrando a los shikome por tres lados. Sin embargo el torrente de enemigos es inmenso y sigue precipitándose contra ellos.

    Pero no nos olvidemos de los demás aventureros. Ota Saru esta en el flanco derecho de los yamabushis, ya que es donde se coloco Shiko en cuanto empezó la acción, así que esta allí machacando a los infelices shikome junto a los demás. Tzi Li y Mecaroth, a los que la sorpresa ante la actitud de Tomoyuki ha dejado helados, deciden correr hacia al combate, pero al llegar ven que no hay sitio para ellos de momento entre las prietas filas de los yamabushi. Mientras tanto Akira y Tomoyuki están intentando encontrar dentro de si el valor que les permita sobreponerse a la oleada de vergonzoso pánico que los domina. Akira lo consigue, pero Tomoyuki sigue presa de el.

    De entre las filas de los demonios se empiezan a oír grandes voces en un dialecto tan oscuro de la lengua de Kralorela, que solo Tzi Li es capaz de comprenderlo. La Voz dice esto: "seguid enviando esclavos". Cuando miran en la dirección en que se han oída las palabras, ven que las palabras provienen de una gigantesca forma que se recorta entre las llamas. Un ser enorme, deforme, que porta una hoja de enormes dimensiones. Auras de poder mágico le rodean a el y a su enorme arma.

    El torrente de shikome esta empezando a causar problemas a los yamabushi, simplemente por su cantidad, los cadáveres yacen agolpados a sus pies y les obstaculizan. Tensui ordena a sus hombres retroceder tres pasos y aguantar. La Voz profunda y cavernosa vuelve a hablar:"aullad",  y de nuevo se oye el escalofriante y bestial aullido. Y de nuevo el animo de Imai Tomoyuki flaquea.

  Ota Saru en medio del campo en llamas  Pese a las medidas de Tensui se empiezan a aparecer brechas en las líneas de los yamabushi, brecha que aprovechan algunos de los aventureros para estrenarse en el combate. La suerte es desigual, ya que aunque todos ellos matan a bastantes de los infelices shikome, algunos experimentan dificultades, como Ota Saru, al que se le cae el yelmo sobre los ojos..

    Los yamabushis no solo resisten el envite si no que causan tal mortandad que Tensui decide aprovechar la ocasión y ordena avanzar a los suyos. la Voz habla de nuevo: "reagruparse". Los shikome se apelotonan todos alrededor de la inmensa figura y lanzan un ultimo ataque desesperado. Un caudal de cuerpos verdosos apenas entrevistos a la luz de las llamas se precipita contra el dique de yamabushis

    En ese momento, Imai lanza contra el suelo una bola de cerámica que ha guardado para este momento. Cuando golpea el suelo produce un resplandor como el de la luz del día. Al verlo los shikome chillan horriblemente y se apartan a un lado, dejando una brecha que conduce directamente hacia el Huan-To, el cual esta rodeado por su guardia personal, cadáveres putrefactos levantados de sus tumbas y cubiertos con jirones de ropas y armaduras. Los aventureros que están cerca (Mecaroth, Akira, Tensui y Tomoyuki) deciden aprovechar la oportunidad y empiezan a pasar por encima de los cuerpos vivos y muertos que cubren el suelo. Tensui ordena a seis de sus guerreros que avancen para mantener la brecha abierta. Mecaroth, utilizando sus sobrehumanas capacidades y, moviéndose con la velocidad del rayo, llega a la altura de sus enemigos y golpea con su rapier a uno de ellos y lo atraviesa de parte a parte. Los demás no consiguen llegar tan rápido.

    Mientras tanto, la misteriosa Shiko, que ya ha acabado con todos los shikome que la atacaban, empieza a girar su naginata sobre su cabeza cada vez mas rápidamente, hasta que con un aullido la apunta hacia al huan-to. Entonces de la punta de la naginata surge un bola de luz azulada con garras y rasgos espectrales que cruza la distancia hasta el huan-to en un parpadeo y se coloca sobre el monstruo y le hace aullar de dolor. Las amenazadoras auras que lo rodeaban se apagan

    Los aventureros lanzan su primer asalto contra las bestias, algunas de ellas caen, pero cuando lesEl Huan-To toca el turno de atacar a ellas comprueban horrorizados que su velocidad es terrible y sus garras afiladas. Sin embargo varios de los monstruos caen o son heridos de gravedad, mientras el monstruo aúlla de dolor con el espíritu retorciéndose sobre su inmensa cabeza y enormes chorretones de pestilente sudor surcando su cuerpo.

    El primero en atacarle es Tensui, pero haciendo un esfuerzo supremo la criatura consigue parar con su enorme mandoble su naginata. Luego súbitamente se desembaraza del espíritu que le atormenta y lanza un terrible golpe contra Tensui, este consigue pararlo pero aun así sufre la amputación de su pierna. El ataque de Akira con su No-Dachi es detenido y pese a la formidable magia que ha lanzado sobre el no consigue dañar al monstruo que esta a punto de clavarle sus dientes del cuello.

    Tzi Li que se ha desembarazado con sus dos cimitarras de numerosos enemigos dirige su atención hacia los que combaten con el huan-to y decide extraer de su morral uno de los dardos mágicos que le regalo su padre y pronunciando la palabra que tiene escrita en la tira de papel que cuelga de el, lo arroja contra el monstruo. El dardo prende en llamas al salir disparado y con un tiro increíble se clava en uno de los ojos del huan-to, haciendo que toda su cabeza estalle en llamas, y que se derrumbe con un terrible aullido. Para entonces ya han muerto casi todos los shikome. La batalla ha acabado y ha sido una gran victoria. Los aventureros están exultantes por su victoria, ya que apenas han tenido bajas. Con el alba llega el señor Kanshei y su comitiva, incluyendo varias servidoras de Cha-an-ro, la blanca diosa de la misericordia que arreglan la pierna de Tensui, mientras el señor de la isla felicita a los valientes por su gran victoria sobre las fuerzas enemigas. también lo hacen los demás señores y jefes que lo acompañan, aunque al menos uno no lo hace de corazón.


[i] Tambores fabricados con ki. El artesano gasta un punto de PER y hace una tirada de Fabricación/piel y si tiene éxito, los tambores inspiran al ejercito cuando se tocan debidamente. Si se tiene éxito en una tira de Tocar Tambores Kaito, cualquier ataque mágico destinado a acobardar al ejercito, del tipo Desmoralización será resistido por los soldados del bando que toca los tambores que oigan su sonido como si tuvieran 5 puntos mágicos mas de los que realmente posean en ese momento. Si se tocan utilizando Ki de Tocar Tambores pueden llegar a afectar positivamente con efectos tipo Fanatismo o dar bonificadores al ataque. Estos efectos desaparecen en cuanto se deja de oír el sonido de los tambores.

[2] Culto considerado como maligno por el gobierno kralorelano. según estas gentes Sekever es el dragón cósmico que quiere poner fin a su creación, pero los cobardes dragones menores no se lo permiten. Para ello han creado su "sendero draconiano", lleno de normas y leyes. Por consiguiente un devoto seguidor de Sekever debe hacer todo lo posible por quebrantar todas las normas morales, éticas y legales que debe seguir un kralorelano decente.

 

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