EL JARDÍN DE LA QUINTA TRISTEZA

 

HISTORIA

    En Saipán se cuenta una vieja historia sólo después de muchas tazas de licor de arroz, cuando el demonio alcohol ha adormecido al ángel de la prudencia. Es una historia demasiado cercana e inquietante como para convertirse en un cuento de niños, pero lo suficientemente poco probable como para que no haya provocado todavía una investigación oficial por parte de las autoridades. Dicha historia trata sobre un jardín que, se supone, existe en algún lugar de los bosques que rodean la ciudad.

    Existen diversas versiones de la historia pero todas incluyen la existencia de dicho jardín que alcanzó tal nivel de equilibrio, una armonía tan perfecta que se convirtió en deseo de todos los demonios que pisaban la Tierra del Dragón. Parece ser que fue construido mucho tiempo antes de la creación de la ciudad a manos de Faravasas. Aunque no se sabe muy bien como, el mito ha ido creciendo a la vez que la ciudad y aportando detalles y complicándose a la vez que esta se volvía más rica y variada. Su dueño, un antiguo exarca que quiso aislarse del mundo o, en otras versiones, que huía de él, lo construyó en este lugar aislado donde esperaba no ser molestado, por ningún ser humano. Y que reflejó la esencia de la tristeza en él.

    La historia del jardín y de su constructor están íntimamente unidas por lo que se cuentan a la vez para poder comprenderlas, podrían ser oídas en alguna taberna de Saipán más o menos así: “Un exarca que gobernaba al sur del país recibió un día a sus tropas después de unas incursiones exitosas fuera de las fronteras de la Tierra del Dragón. Estás traían prisionera a una mujer guerrera de una belleza tal que el exarca no pudo evitar enamorarse de ella y desearla como concubina para embellecer y dar armonía a su hogar.
La mujer del Sur
    Pero la mujer era salvaje e indómita y no aceptaba al exarca, y este no era capaz de hacerla comprender el honor que le estaba otorgando eligiéndola entre otras mujeres; por lo que sufrió su primera tristeza, que duró hasta que la mujer pareció aceptar su situación, se dejó vestir civilizadamente y fue conducida a sus aposentos dentro de la casa del exarca.

    La segunda tristeza llegó cuando el exarca volvió un día a su casa para encontrar muertas a todas sus concubinas y a su propia esposa a manos de la mujer extranjera. Pero aun así fue incapaz de librarse de esta y la convirtió en su nueva esposa.

    La tercera tristeza le llegó cuando encontró a todos sus hijos muertos a manos de su propia esposa. Pero incluso entonces fue incapaz de librase de la mujer y anunció que ella le daría un nuevo heredero.

    La cuarta tristeza llegó cuando su esposa se suicidó tras ingerir un veneno creado a partir de la tinta que el exarca había usado para escribir su nombre junto al suyo para demostrar al mundo que ella era su único amor.

    El exarca dejó sus obligaciones y responsabilidades por la gran tristeza que albergaba su corazón y vagó sin rumbo como un pordiosero a lo largo de la tierra conocida hasta que un día halló a un sabio en una gruta que le dijo que era capaz de preparar brebajes que tenían la facultad de permitir hablar con los antepasados y las personas amadas desde el reino del más allá.

    El exarca le pidió poder hablar con su gran amor y el sabio accedió. El brebaje tuvo su efecto y el exarca fue capaz de hablar por última vez con la mujer extranjera. Está le dijo que la tinta con la que había escrito su nombre era tan dulce, tan exquisita que no podía más que guardar la esencia del amor que él sentía por ella, por lo que al tomarlo, ella se dio cuenta de que después de todo lo que había ocurrido, el amor de él era tan fuerte que ella no tuvo más remedio que amarlo también hasta que la muerte la llevó a reunirse con su Dios... esta conversación produjo la quinta tristeza que fue la peor de todas y que el exarca llevó consigo más allá de la muerte.


Esta tristeza le llevó a buscar un lugar aislado donde no tener que ver ninguna cara humana que le recordase a su único amor y allí, tras muchas lunas de meditación y búsqueda interior, creó el jardín más perfecto y armonioso que se hubiese construido.

Cuando lo hubo acabado dejó que su cuerpo muerto fuese devorado por las carpas que habitaban sus estanques para permanecer en él por siempre.”

La historia varía de unos sitios a otros. En otros lugares termina con la peregrinación del exarca hacia el norte donde desapareció y nunca más fue visto. Sólo en Saipán se habla de la parte del jardín, ya que, los pocos que han estado en él o dicen haber estado, han dicho ver sobre la edificación principal los nombres del exarca y la mujer extranjera escritos en una tinta tan fresca que parecía acabarse de pintar.
 




EL JARDÍN

    Enclavado a varias jornadas de la ciudad, pocos son los que se aventuran por esas zonas donde los demonios oscuros son más numerosos que los humanos. Está cubierto completamente por la densa vegetación que genera el estar enclavada en una zona húmeda y hace falta llegar casi a chocar con los muros para darse cuenta de que no son una creación natural. Si se recorren terminará encontrándose una entrada que hará falta desbloquear física y espiritualmente antes de poder ser traspasada. Hay quien comenta que el jardín es de tal perfección que no pertenece ya al plano de los mortales y que sólo continúa unido a este por sus habitantes, así, al traspasar la puerta se traspasa también otra barrera mucho más importante. Es, quizá por ello, que el sólo el hecho de entrar en el jardín exige a las personas una armonía interna tal que muchos han sido los que en la misma entrada han tenido que dar media vuelta.

    Las leyendas más allá de lo descrito hasta este punto dejan paso a la imaginación de los bebedores y a las elucubraciones de los locos. Pero hay algo que se repite con demasiada frecuencia como para obviarlo del todo y es una apuesta por que existe una clave, una pequeña ilusión, un camino, para acabar con la tristeza de este lugar. Ninguna prueba hay, sin embargo, de que esto sea posible.

    El jardín tiene dos partes claramente diferenciadas. Una primera zona para recibir a los visitantes que nunca tuvo y una segunda donde se sitúan los edificios para los residentes que nunca vivieron en él.


En la primera zona los lugares de interés son:

El estanque de la bienvenida: donde las carpas son de color rojo intenso o de un negro como la noche, y nadan siempre por parejas para demostrar el equilibrio que reina en el jardín.


El recibidor: este edificio tiene la entrada tan sencilla que bien podría tratarse de la entrada a la casa de un campesino pero el interior es de tal belleza que demuestra a los visitantes la humildad del exarca. El fondo de la habitación tiene sobre la mesa que preside la habitación un jarrón y un espejo de mármol para guardar el Feng Shui. Y tras esta pared fina existe un asiento que los invitados no podrían ver cuyo fin era que la esposa del exarca pudiera escuchar todas las conversaciones de este y así haberle podido aconsejar cuando este la visitase en sus aposentos.

El puente de la llegada: que discurre en zig-zag sobre el estanque de la bienvenida porque según las leyendas orientales los demonios son incapaces de girar, así que si los que llegan a la casa son perseguidos por un demonio podrán dejarlo atrás en el puente.

El bosque de la paciencia: donde cientos y cientos de bonsáis se conservan como su señor los dejó antes de morir y se han negado a seguir creciendoEl jardin en respeto a su dolor.

En la segunda zona separada de la primera por un nuevo muro de un blanco deslumbrante y con una entrada custodiada por una pareja de leones dorados símbolos de protección y guardianes normalmente de las personas vivas, parecen guardar en este caso los secretos de los muertos. Los lugares de interés una vez cruzado este umbral son:

El estanque interior: Donde las carpas que en su día probaron la carne del exarca están desde entonces ávidas de volver a tomar semejante manjar por lo que atacarían con inusual ferocidad a cualquier ser vivo que cayese en el estanque. Su tamaño, su aficción por la carne humana y su capacidad para saltar y arrastrar a los incautos al estanque las convierten en animales realmente peligrosos.

La colina del olvido: Creada artificialmente para dar equilibrio a todo el jardín tiene una serie de estrechos caminos dentro entre los grandes bloques de piedra que al recorrerlos parecen tener la extraña facultad de ir haciendo desparecer la memoria del caminante hasta que no es capaz de recordar ni su propio nombre.

El puente del equilibrio: que cruza el estanque interior y que se mece a un lado y a otro intentando lanzar a los que lo cruzan al estanque porque son visitantes y no deberían haber pasado de la primera zona.

La vivienda principal: Con pequeñas figuras de criaturas marinas en el techo como protección mágica contra el fuego ya que las edificaciones son todas de madera. En su interior tiene las habitaciones del exarca, su salón de escritura, un salón de té y una zona de meditación con un pequeño quemador de incienso.

El templo al dragón: Que tiene una figura de aspecto realmente terrible representando al Primer Dragón. Dicha figura es tan horrorosa para que al rezarle los demonios que pudiesen seguir a la persona huyesen rápidamente de su lado. Sin embargo tiene tal realismo que pocos son los vivos que se atreven a postrarse ante ella y muchos los que huyen aterrorizados ante su presencia. Ningún ser vivo ha conseguido todavía aguantarle la mirada pero un sabio opinó al conocer su existencia que quien lo consiguiese no tendría razones para volver a sentir miedo nunca más.

La zona de las concubinas: Con pequeñas edificaciones con un espacio entre ellas para que los niños hubiesen podido jugar. Las casitas tienen todas una zona de dormitorio y otra donde poder preparar y tomar el té.

La vivienda de la primera esposa: un poco más grande que las de las concubinas y con más sitio para sus hijos, estaba además antes que estas, para que si su marido iba a visitarlas tuviese que pasar antes ante su puerta.

El bosque de la melancolía: donde los sauces llorones son tantos y tan frondosos que no se consigue ver más allá de la propia mano paseando por él. La tristeza es en este punto casi insoportable y muchos son los que se han quedado en él para encontrar un triste final.

El estanque de las 10 lunas: Pensada para apreciar la belleza de la luna mientras se bebía licor de arroz. Esta aparecía en el cielo y sobre un gran espejo colocado sobre un pequeño estanque, ambas lunas tenían su propio reflejo en este más la que se puede ver en el fondo del vaso daban 5 lunas. Cuentan las gentes con malicia, que el beber excesivo licor de arroz para ahogar la tristeza era el culpable de que se acabasen viendo 10 lunas.

La vivienda de la mujer del Sur: Construida con los mejores materiales y sobre el sitio con una mayor armonía, sus techos se comban más que el resto de las edificaciones y está protegido con hasta 11 figuras acuáticas, dándole el rango de la edificación más importante del jardín. En su interior es completamente diáfana, las paredes se formaban a partir de los deseos de su dueña. Los utensilios y muebles necesarios también se formaban a voluntad y, aunque no podían salir de ella, eran siempre de tal perfección que muchos artesanos darían su vida por poder tener en sus manos alguno de ellos.

Y en todo el jardín aunque pudiese parecer que no, hay muchos habitantes:

El exarca: Vaga con forma traslúcida por todo el jardín, si pasa sobre un ser vivo a este le sobrecoge una tristeza tal que pocos son los que mantienen las ganas de seguir viviendo y muchos los que se lanzan al estanque interior.

A veces se consigue hablar con él por cortos espacios de tiempo e incluso hay quien cuenta que a veces recibe a los visitantes con té en la sala de visitas.

Los hijos: pequeños fantasmas que siguieron a su padre en viva y descansan ahora con él en la muerte, suelen estar jugando y a veces poseen a los incautos para jugar con sus cuerpos durante un tiempo para luego devolvérselos con un buen susto.

Las concubinas: espíritus lloriqueantes que alcanzan a los vivos con sus lamentaciones y lloros y pueden llegar a ser realmente insoportables.

La esposa: este espíritu es quizá el más peligroso que ronda el Jardín de las 5 tristezas, es un fantasma al que los celos no dejan descansar en paz, atacará y matará a cualquier ser vivo al que se encuentre sin dudarlo. Su odio la hace no distinguir a nadie.

La mujer extranjera: guerrera como era al darse cuenta de su amor por el exarca, no pudo reunirse con su Dios y terminó vagando a su lado hasta que el jardín estuvo construido para que lo habitase. Se presenta en forme de espectro de una inusual belleza y combate con todo ser vivo que entre en sus aposentos donde guarda el frasco de tinta que su amado usó para escribir los nombres cuyas propiedades mágicas son, según dicen, increíbles.


DATOS IMPORTANTES

El Jardín de la Quinta Tristeza contiene una innumerable cantidad de objetos mágicos debido al inigualable equilibrio conseguido en él.

Así alguna de las personas que han salido vivos de él han sido conocidos posteriormente por los objetos mágicos que poseían, como la Flauta de la Simple Armonía, el Pincel del Trazo Firme, la Taza del Té Eterno, etc. Lo que ha hecho que muchos aventureros hayan intentado llegar a encontrar el jardín, muchos de ellos acabando sus días en las fauces de los demonios oscuros de los bosques.

Sin embargo no se sabe si es por su naturaleza mágica o por algún otro enigma, su posición parece variar para conseguir que los que ya han llegado no sean capaces de encontrar de nuevo el camino.

Aunque hay quienes dicen que es porque el exarca influye en sus memorias para mantener el aislamiento que buscó al venir a esta zona.
 


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