HSIEN-TZU, El Anciano Venerable

Por Antonio Alvarez Cubillo



  
 Hsien-Tzu llegó a Saipan hace unos diez años. Las malas lenguas afirman que huía de la poco honorable acusación de haber falsificado oro, pero él dice que su presencia en Saipán es un escalón más en su Búsqueda de la Inmortalidad. Ciertamente, el Anciano Venerable no parece haber envejecido en los últimos diez años, pero también ciertamente, cuando llegó estaba viejo y arrugado. El sabio afirma  que aún no ha alcanzado la Inmortalidad, pero que de momento está prolongando mágicamente su vida y que tiene más de 300 años. Apenas sale de su laboratorio alquímico, y se lo ve ocasionalmente tomando el sol o la luz de la luna en lo alto de su azotea, o cuando hace ocasionales encargos de vértebras de dragón, cinabrio, plomo, alas de colibrí, plumas de águila y todo tipo de ingredientes extraños, incluyendo hierbas exóticas. Se sabe que ha veces a necesitado contratar a gente específicamente para buscar extraños ingredientes; siempre paga con pepitas de oro que nadie sabe de dónde saca pero que parecen buenas. En Saipan hay todo tipo de rumores sobre él, algunos maravillosos, otros bastante oscuros; por ejemplo, se dice que se alimenta exclusivamente de la luz del sol y de la luna roja, y quienes lo han visto en sus baños de luz diarios dicen que parece respirar la luz; pero también dice que algunos de sus rituales alquímicos exigen algunos actos atroces.

Apariencia: Es un hombre inmensamente viejo y arrugado, diríase de él que va a desmoronarse en cualquier momento; es calvo y con un bigote canoso, y tiene los ojos grandes y oscuros. Viste ropas de seda azul, con frecuentes dibujos de dragones enroscados en árboles. Anda encorvado y muy despacio, apoyándose en un bastón de madera negra que parece muy pesado para el anciano.

Actitud: Su lentitud en todo lo que dice, hace y piensa puede llegar a exasperar a los más jóvenes. Suele decir que la ignorancia está al acecho de los veloces y parece tener miedo a cometer algún error fatal incluso en los actos más nimios. Es ligeramente obsesivo y se toma cada uno de sus actos como un ritual sagrado, siendo bastante exigente y anticuado con las formas de comportamiento social. Mantiene a su alrededor un halo de misterio y quiere dar impresión de respetabilidad y sabiduría, aunque al mismo tiempo parece divertirle causar algo de miedo.

Secreto: Hsien-Tzu fue el niño mimado de una rica familia patricia, habiendo heredado una auténtica fortuna. En su juventud se dio a la vida "disipada" y a todo tipo de lujos y diversiones, lo cual probablemente le impidió repetidas veces aprobar sus exámenes para mandarín. Luego se convirtió en un alquimista de medio pelo, dedicándose a la confección de venenos, filtros de amor, pociones abortivas, remedios milagrosos de eficacia dudosa y elixires de la inmortalidad. Consiguió además (o eso cree) prolongar su vida, aunque en realidad tiene 95 años y no 300. Tras un escándalo motivado por la creación de oro falso (hace 15 años), Hsien-Tzu decidió replantearse la vida y buscar la sabiduría, aunque parece avanzar con bastante lentitud. Cree que la falsificación de oro era el peor crimen que se podía cometer porque la transmutación en oro simboliza el camino de perfección del alquimista y él ha provocado su propia corrupción. Está aterrorizado con la idea de morirse, ya que teme que sus actos generen una reencarnación desfavorable que lo haga retroceder en el camino de la sabiduría. Así, haría CUALQUIER COSA por prolongar su vida. Una vez haya alcanzado una longevidad física fiable, podrá esforzarse en buscar su propia perfección y librarse de las consecuencias de sus actos.  


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