EL CALLEJÓN FÉTIDO

 

    El callejón fétido es llamado así por que es el lugar donde viven los hechiceros de la ciudad. En Kralorela los lugares donde viven los hechiceros hay un hedor característico. Algunos dicen que es a causa de una maldición que el emperador Godunya lanzo sobre todos los practicantes de la hechicería que hace que cuando practican su arte desprenden un olor fétido. Otros dicen que es consecuencia de los ingredientes y sustancias repugnantes que emplean en sus encantamientos y conjuros. Otros, que es la consecuencia de lo anterior y de las normas de los magistrados que dan a los hechiceros a elegir entre alojarse en el distrito de los Cuatro Vicios o en una calle concreta en cada ciudad, continuamente supervisados por exigentes oficiales gubernamentales. Tal zona de la calle se suele denominar invariablemente calle, plaza o callejón fétido.

     En este lugar esta la escuela de hechicería  de Nao Kao y el laboratorio del alquimista Hsien-Tzu. Ambos están considerados como los  magos mas poderosos de estos contornos y se odian cordialmente, como es costumbre entre los magos kraloris desde el amanecer de los tiempos. Otros hechiceros viven en el callejón, ya que la tutela del Dragón del Norte es mucho mas benevolente que la de los funcionarios de tierras mas meridionales, siempre deseosos de hacer meritos arrestando a algún hechicero cogido en falta.

Nao Kao, el hechicero.

    En Kralorela la practica de la hechicería esta regida por un conjunto de leyes, decretos y normas sumamente rígido, y los castigos por violar tales normas son terriblemente severos, tales como la perdida de manos u ojos, la obligación de olvidar todos los conjuros que se conocen o la destrucción de todos los objetos mágicos y libros de hechicería del infractor. Esto es una consecuencia de la dominación del Circulo del Nuevo Dragón, que convirtió hechicería en sinónimo de magia negra y hechicero en enemigo del estado para la mayoría de los kralorelanos, especialmente para los mandarines. Tras verse que exterminar por completo a los hechiceros o expulsarlos del Imperio era inviable, el Emperador y los Archiexarcas optaron por legislar sobre su control. Se elaboro el Sublime Catalogo Imperial de Conjuros, un códice donde vienen descritos los conjuros que es legal utilizar y como han de ser utilizados. Se nombro un exarca especial para tener al día al código y "reprimir a los hechiceros de actitud poco adecuada". Se aprobaron otras medidas como la obligación de aprender la hechicería en escuelas regladas y supervisadas por funcionarios y la obligación para los hechiceros de superar un examen sobre legislación, hacer un juramento de no usar jamás sus poderes contra el Emperador y obligarles a residir en determinados lugares. No es sorprendente que muchos hechiceros opten por refugiarse en los distritos de los Cuatro Vicios para escapar a todo esto.


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