Nota introductoria: al contrario que el diario de la partida griega, este no es totalmente "transparente". Ahí cosas que se mantienen ocultas por el bien de los personajes.

CAPÍTULOS:

Parte uno: Las Mil Islas del Amanecer.

  1. Capitulo I: Esperando a los Mori.
  2. Capitulo II: Rumbo al Sur.
  3. Capitulo III: Monstruos.
  4. Capitulo IV: La Maldicion.
  5. Capitulo V: Siniestros Augurios.
  6. Capitulo VI: Las amazonas.
  7. Titulos de credito

Parte dos: Kralorela Confidencial.

  1. Capitulo I: la fiesta de la cosecha
  2. Capitulo II: la batalla contra el huan-to
  3. Capitulo III: la capital del Esplendor
  4. Capitulo IV: el Circulo del Poder Infinito
  5. Capitulo V: el Largo Vaska
  6. Capitulo VI: los caminos de Kralorela
  7. Capitulo VII: los cinco guerreros.
  8. Capitulo VIII: muerte entre las colinas
  9. Capitulo IX: el valle de las Tres Doncellas.
  10. Capitulo X: los Nar Sylla.
  11. Capitulo XI: El Ultimo Acto.

Parte tres: La Frontera Dozaki

  1. Capitulo I: Tambores de guerra
  2. Capitulo II: Memorias de un soldado desconocido

 

OTROS PUNTOS DE VISTA:


CAPITULO I: ESPERANDO A LOS MORI

    El sol caía a plomo sobre el castillo de los Akechi, pero los centinelas permanecían inmóviles en sus puestos, lo cual, por lo demás, no tenia nada de raro, ya que eran muñecos de paja cubiertos por andrajos y con piezas de armadura puestas sobre ellos.

    Sin embargo bajo las murallas, entre las fortificaciones se mueven algunas figuras, casi todas buscando una sombra donde tomar el rancho de arroz con pescado. Uno de estos grupos, de cinco guerreros se resguarda a la sombra del torreón noroeste. Tres de ellos llevan kimonos y armaduras de samurai, otro va vestido con la dorada armadura de los yamabushis de Yelmalio, el ultimo lleva una armadura de cuero y porta armas extrañas, además sus rasgos son muy peculiares, su piel es de color rosado y sus ojos son redondeados. Los tres samuráis son Imai Tomoyuki, Kasumi Akira y Ota Saru (como es costumbre en Vormain el apellido precede al nombre de pila). Tomoyuki es un orgulloso samurai de noble estirpe, Akira esta mas acostumbrado a leer informes y supervisar obras que a combatir, pero esta orgulloso de su linaje y Saru es un samurai-wako, cuyo abuelo era un simple pescador, y que ha participado en varias expediciones piratas. Tensui es un yamabushi de Yelmalio, hecho recalcado por su brillante cota de anillos dorada y encantada para reflejar todo el esplendor de Yelm. Por ultimo Mecaroth es un gaijin, un bárbaro misterioso llegado del Lejano Oeste y al que no le gusta hablar mucho de si mismo.

    A este grupo tan dispar se dirige uno de los oficiales del castillo y les habla así: "moved vuestros traseros, Kogaratsu San requiere vuestra presencia en la puerta norte, deprisa". Rápidamente los aventureros se colocan bien sus armaduras toman sus armas y se dirigen a donde se les ha ordenado.

 Al llegar a la puerta norte ven que otros quince guerreros han llegado antes, también se encuentran con Nakamura Kogaratsu, el mejor guerrero del clan Akechi, puesto al mando del castillo por Akechi Shingen. Con voz firme y severa, Nakamura se dirige a ellos:

"Se os ha concedido el honor de salir de descubierta a las ordenes de Mutai Enzo. Cumplid sus ordenes como si fueran las mías". Mutai Enzo, uno de los oficiales de Nakamura, se dirige a los guerreros con un lacónico: "coged agua y provisiones para un día y en marcha".

    El pequeño grupo de exploración avanza cautelosamente hasta la mayor elevación de las cercanías, la colina del Salto del Caballo (nombre muy curioso, ya que no hay caballos en Vormain). Desde una roca en la cima, Enzo examina el paisaje boscoso a sus pies. Decide enviar tres cuadrillas de cinco exploradores en diferentes direcciones. Hace llamar a Tomoyuki y le pone al mando de los demás personajes y le dice que deben dirigirse en dirección a la aldea de Nobuta.

    La melancolía se apodera de los samuráis mientras recorren los caminos de su infancia rodeados del esplendor del verano, pensando que es probable que sea la ultima vez que los vean en esta vida. Sin embargo su ensoñación se ve turbada por una columna de humo que se eleva entre los árboles. Cautelosamente la cuadrilla se acerca al lugar, hasta que oye una voz cantando al ritmo de unos golpes de hacha. Saru, el intrépido wako, se ofrece a ir en descubierta de avanzadilla. Lo que descubre es a un carbonero cortando leña junto a su montículo donde esta elaborando carbón.

    Tomoyuki decide que ignoren al carbonero y se dirijan hacia la aldea. Finalmente ven la primera señal de la cercanía de la aldea, una linterna de piedra. Se adentran en la espesura y se acercan a la aldea por el templo de Valzain. Mientras están examinando el templo, Mecaroth oye un ruido y se gira a tiempo de ver una sombra furtiva y embozada que se desliza entre el follaje, mientras los personajes deciden el curso de acción a tomar se oye un grito y empiezan a salir ninjas por doquier.

"A traves de la puerta de los cuatro tengus" por  Pål Lövendahl (pal.lovendahl@swipnet.se)

"A través de la puerta de los cuatro tengus" por Pål Lövendahl (pal.lovendahl@swipnet.se)

 

    Salen por todos lados, de encima de los árboles de entre los arbustos, del templo, incluso uno se deja caer de los árboles sobre Akira. Pero los pérfidos asesinos han elegido mal a sus victimas. Un flechazo de Saru deja cojo a uno de ellos, mientras que Tomoyuki despacha con un golpe de katana a un ninja, igual que Tensui con su naginata acaba con otro, mientras los demás tratan de mantener a raya al enemigo que les corresponde. Mientras Tomoyuki se vuelve victorioso ve como un ninja destripa a su amigo Akira, que cae al suelo, y corre a ayudarlo. Mientras tanto Saru y  Tensui se encaran con otro ninja, que al ver a dos enemigos ante el, arroja su ninjato, y metiéndose las manos en el kimono saca dos shurikens que arroja a los dos compañeros, que escapan de tan vil ataque y despachan al ninja. Mientras tanto Mecaroth combate con un sorprendido ninja que no sabe muy bien como detener con su ninjato las fintas aprendidas por el gaijin de los esgrimistas vadelinos en las calles de Nochet y Sog, primero recibe una herida en pleno vientre y luego es rematado sin piedad.

    Viendo su desventaja los ninjas se retiran, el que recibió el flechazo en la pierna se la cura y sale corriendo aprovechando la confusión, el ninja que ha derribado a Akira, cuando Tomoyuki y Tensui están dispuestos a echársele encima desaparece en una nube de humo.

    Akira agoniza, sus compañeros tratan de cerrar sus heridas pero sus esfuerzos parecen vanos. Finalmente, Tensui invoca la luz curadora de Yelmalio y cierra las heridas de Akira, que se levanta como si estuviera intacto gracias a la divina intervención.

    Los aventureros examinan el pobre templo campesino sin encontrar nada de interés. Tomoyuki decide que ha llegado el momento de que vuelvan al punto de reunión con Enzo, donde otro de los grupos informa de que se ha encontrado con el ejercito de los Mori, mas de dos mil hombres, en el horizonte, se distingue, incluso a la roja luz del ocaso la polvareda que levantan en su avance.

    El día siguiente pasa sin pena ni gloria en el castillo de los Akechi. Tensui se recoge junto a su dios en una capilla condenada, ofreciendo parte de si mismo a Yelmalio para recuperar el toque curativo que uso con Akira. Meca observa asombrado en su guardia nocturna a Akechi Tokuri hablar aparentemente con el aire mientras contempla las flores de fuego de las hogueras de los Mori, apenas a unos kilómetros del shiro.

    Al día siguiente, dos horas después del amanecer, el ejercito enemigo empieza a formar frente a las murallas del castillo. Nakamura Kogaratsu se desliza entre sus soldados y sube a una de las torres para gritar su desafió al ejercito enemigo. Un samurai sale entre ellos y Kogaratsu y el combaten con gran maestría a medio camino del ejercito enemigo y las murallas. Vence la leyenda de los Akechi que se retira inclinando su cabeza en señal de respeto al caído. Ahora es el turno de Tomoyuki.

    Enérgico y decidido sube a la torre y lanza su desafió:

"Seguidores de Mori Terumoto, ¿contamina vuestro ejercito la presencia de algún perro Mikoshi?, yo, Imai Tomoyuki desafió a cualquiera de ese clan de perros traidores a un combate singular"

De entre las filas de los Mori se oye la respuesta:

"Yo, Mikoshi Tadabonu, hijo de Mikoshi Rotaro, te haré comer tus palabras, perro".

 

'Death's Embrace, Samurai 6' by Benjamin F. Battiste (battiste@angelfire.com)

Sin mostrar emoción alguna, Tomoyuki baja la muralla, pasa a través de la puerta del castillo y sale por ellas. Mientras su enemigo Tadabonu camina hacia el lugar donde ha caído su camarada. Los dos enemigos se enfrentan con las katanas desenvainadas, se miran a los ojos, y con un terrible grito de batalla se lanzan uno contra otro, el combate termina en este primer lance, ya que con un elegante golpe de katana Tomoyuki destripa a su enemigo, para luego decapitar su cadaver.

    Cuando vuelve al castillo, uno de los aventureros le pregunta que ha hecho."He vengado a mi clan", es su lacónica respuesta.

    Tras este breve interludio para honrar las antiguas tradiciones, los Mori se lanzan al asalto sin mas preámbulos, las flechas de los Akechi no pierden blanco entre la masa de guerreros enemigos, pero son demasiados y están demasiado bien protegidos para que las flechas les hagan algo, así que acaban llegando al pie de las murallas y apoyando sus escalas en las murallas. Los aventureros dejan sus arcos y

"Abrazo Mortal, Samurai 6" by Benjamín F. Battiste                                                     (battiste@angelfire.com)

 se preparan a recibir a sus enemigos con sus armas de cuerpo a cuerpo, salvo Saru, que tras comprobar que no se toca  retirada como el quería, prepara un innoble conjuro para robar la voluntad de victoria a su siguiente enemigo. Mientras las miserables habilidades e intenciones de Saru fracasan lastimosamente, Tensui parece una encarnación de la guadaña segadora con su naginata, Tomoyuki y Akira consiguen mantener a raya a sus enemigos, pero Mecaroth solo consigue herir al suyo, dejándole su rapier clavado en el brazo derecho. Su enemigo, desesperado, se arroja contra el con idea de hacerle caer al patio, aunque suponga su propia muerte. Cuando parece todo perdido, los enemigos se retiran. De momento.

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